El calendario del año 2019 contiene una fecha señalada, que está marcada con un gran signo de interrogación: el 29 de marzo. Es el día en que debe materializarse el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. No sabemos qué sucederá ese día, sólo que el interrogante se despejará a medida que pasen las hojas del almanaque. Los acontecimientos futuros en esta materia son poco previsibles y preocupan a todos, británicos y resto de europeos. Por esta razón son muy de estimar las iniciativas de carácter divulgativo al respecto, como la celebrada esta semana en Bilbao, organizada por el Gobierno Vasco, la Comisión Europea y la Embajada Británica en Madrid.

“Brexit y derechos de la ciudadanía” ha sido el título de la jornada de este martes, en la que han participado Tim Hemmings, ministro consejero de la Embajada Británica en Madrid; Jochen Müller, jefe del Departamento político de la Representación de la Comisión Europea en España y Mikel Antón, director de Asuntos Europeos del ejecutivo autonómico. Tal y como se anunciaba en el título, no se trató de una sesión de elucubraciones de alta política, sino de algo que tenía un carácter muy práctico, relacionado con las preocupaciones ciudadanas que afectan a sus derechos: la residencia permanente, la asistencia sanitaria, las pensiones y las prestaciones sociales o la movilidad, con sus implicaciones en el empleo o en la educación (becas, intercambios…). No es de extrañar que con este planteamiento acudieran numerosas personas directamente afectadas a la jornada, en especial, ciudadanas y ciudadanos británicos residentes en nuestra comunidad.

Mi enhorabuena por este enfoque a las instituciones organizadoras de la Jornada. Iniciativas como esta, o como la organizada por el Consejo Económico y Social Vasco hace un año, son realmente necesarias y clarificadoras. Yo creo que con el Brexit perdemos todos –y mucho más si se produce sin acuerdo previo-, y por eso creo que debe ser prioritario minimizar el impacto negativo y salvaguardar lo máximo posible los derechos de la ciudadanía, tanto británica como europea.