Apenas 2,2 millones de personas integramos la CAPV y una de cada tres tiene más de 55 años de edad: algo más de 725.000 personas.

Si nos acercamos a este colectivo heterogéneo, una fotografía panorámica nos revela que el 60% de las personas mayores de 55 años se declara jubilada o pensionista; un 16%, trabaja (fundamentalmente, el grupo comprendido entre 55 y 64 años) y un 19%, se ocupa de las tareas domésticas.

Si reparamos en la fotografía de detalle, descubrimos que el colectivo está formado mayoritariamente por personas que realizan tareas cuidadoras en el ámbito familiar. Así, el 55% de de las personas mayores de 55 años presta cuidados a sus descendientes o ascendientes y sólo ocho de cada cien son personas dependientes que han de recibir cuidados por motivos de salud.

En una sociedad que envejece a un ritmo tan rápido como la nuestra, la solidaridad intergeneracional en el ámbito familiar se ha convertido en un pilar fundamental que permite a muchas familias hacer posible la conciliación, a la vez que afrontar las estrecheces económicas. Como consecuencia de esto, se está produciendo un cambio en la percepción social en torno a las personas mayores, que ya no son vistas como generadoras de gasto fundamentalmente.

En la reflexión compartida que han realizado los agentes económicos y sociales que componen el Consejo Económico y Social vasco hay interesantes apuntes sobre este entorno cambiante, que traerá profundas consecuencias en los próximos años en nuestra sociedad. Un reto complejo, para el que no faltan propuestas aunque, en ocasiones, sean contradictorias.