Artículo publicado en el suplemento Dinero (On+) número 48 del periódico El Correo. 

La Memoria Socioeconómica que publica puntualmente cada año el Consejo Económico y Social vasco se ha consolidado con el tiempo como una herramienta de consulta y de trabajo, útil y versátil, porque al rigor de los indicadores y datos económicos y sociales que contiene añade las reflexiones y recomendaciones consensuadas por la Comisión que ha alumbrado la Memoria durante su proceso de elaboración. Estas consideraciones se recogen detalladamente en cada uno de los apartados en que se divide la Memoria Socioeconómica, tras un certero resumen del contenido del capítulo. Estimo que estas reflexiones aportan orientaciones suficientes para contribuir positivamente a que los responsables políticos de nuestra comunidad elijan el rumbo correcto hacia un futuro de progreso; de ahí que la presentación y entrega de la Memoria Socioeconómica del CES se dirija, en primer lugar, al Gobierno, en la persona del Lehendakari, y al Parlamento vascos, instituciones a las que nos debemos como órgano consultivo. Son unas consideraciones amplias y detalladas, con un enfoque práctico y realista, que también creo de interés para el conjunto de los agentes económicos y sociales del País Vasco y, en general, para toda la ciudadanía interesada y preocupada por el modelo de sociedad que estamos construyendo.

La Memoria condensa lo que ha sido el año 2015 y la evolución del curso a lo largo de sus trimestres, con especial hincapié en aquellas variables que, más allá de la coyuntura puntual, pueden descubrir una tendencia de futuro, de la que podemos extraer conclusiones y actuar en consecuencia. A modo de resumen, diría que que ha sido un año con débiles avances ”. He optado por calificar los progresos alcanzados el año pasado como “débiles”, y no como “frágiles”, porque creo que consolidan una recuperación que no se quiebra, a pesar que su fortaleza sea endeble. En general, la tendencia que ha dibujado el retrato del año 2015 ha sido positiva en cuanto a la recuperación de la actividad y del empleo en Euskadi. Aunque haya tenido, reitero, un carácter débil, con algunos claroscuros, por expresarlo con un término recogido en la Memoria y que refleja concluyentemente el balance del año que fue.

La Comunidad Autónoma del País Vasco creció el año pasado por encima de la media de la eurozona (2,8%, frente a 1,6%), aunque por debajo de la media española (3,2%), diferencia esta última que se ha acortado en el primer semestre de 2016. La demanda interna impulsó el incremento en nuestra comunidad, gracias a la buena evolución del sector industrial, la inversión en bienes de equipo y el mantenimiento del consumo privado. Nos hemos consolidado como un territorio con unas rentas, unos costes laborales y una productividad superiores a la media, pero nuestra competitividad de futuro depende, en buena medida, de la habilidad con que seamos capaces de superar los retos en innovación e internacionalización, materias ambas en las que tenemos un buen camino por delante para recorrer. La primera de ellas es francamente mejorable en cuanto a resultados: destinamos a investigación e innovación unos recursos similares a los de los países de referencia, pero nuestros resultados se alejan bastante de los que obtienen aquellos. La cooperación y el redimensionamiento del tejido empresarial resultan imprescindibles para afrontar con éxito estos desafíos. A la vez que tenemos que incrementar el contenido tecnológico de la industria vasca para revertir la situación actual en la que la mayor parte de las ventas y del empleo se concentran en sectores de nivel tecnológico medio-bajo. Sólo una respuesta adecuada permitirá consolidar el empleo que se vaya creando -en 2015 mejoraron las tasas de ocupación iniciadas el año anterior- y dotarlo de una mayor calidad que la actual, caracterizada por una temporalidad menguante.
El año 2015 también nos dejó el buen dato del descenso en la tasa Arope. El indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en Euskadi cayó punto y medio ese año y se situó en el 15,3%. El porcentaje es similar al de Suecia, Finlandia o al de los Países Bajos. Como en todo claroscuro -vuelvo al término que antes he utilizado, prestado de la Memoria-, el dato destaca la zona luminosa de la fotografía social del País Vasco que, lamentablemente, se ve contrastada por un progresivo aumento de la desigualdad, consecuencia de la crisis económica, que oscurece este retrato. Es una alerta que apunta directamente a la línea de flotación de la cohesión social. Para evitar una posible fractura, el País Vasco dispone de herramientas, entre ellas, aquellas conforman el llamado Sistema Vasco de Garantía de Ingresos y, hasta el momento, el sistema vasco de protección social ha cubierto adecuadamente las necesidades derivadas de la crisis. Ello no es óbice para indicar que el sistema precisa intensificar el esfuerzo en el tránsito al empleo, mejorando su integración con las políticas activas para las personas con mayores dificultades de incorporación al mercado de trabajo, tal y como recomienda la Memoria.
Otra de las alertas sobre las que, una vez más, nos advierte la Memoria Socioeconómica 2015 es la del envejecimiento de la población vasca. Seguimos en la cola europea en tasa de natalidad. El año pasado, la población de la CAPV aumentó en 272 personas; un número exiguo, si bien es cierto que se ha producido tras dos años consecutivos de caída. Con una población envejecida, aumentan las necesidades de cuidado de las personas mayores, una tarea que recae, fundamentalmente, sobre las mujeres y que afecta a su calidad de vida y a sus posibilidades laborales y de proyección profesional. Buena parte de estas personas cuidadoras ya tiene más de 55 años de edad y configura un colectivo de interés al que el CES dedica un capítulo amplio, con un análisis detallado de su situación.
Les invito amablemente a que ojeen y consulten la Memoria Socioeconómica del Consejo Económico y Social vasco, profundicen en aquello que les resulte de interés y enriquezcan así su opinión como ciudadanas y ciudadanos críticos y responsables.