No pretendo descubrir algo que todos sabemos -que la leche materna es el nutriente idóneo para recién nacidos y lactantes durante los primeros meses de vida-, pero sí ponerlo en valor, por los beneficios que reporta a la salud, tanto física como emocional. La Organización Mundial de la Salud recomienda vivamente la lactancia materna como alimento exclusivo durante los primeros seis meses de vida e incluso hasta los dos años o más, junto con otros alimentos complementarios, si madre y lactante así lo desean. Sin embargo, no siempre es posible.

En las unidades de cuidados intensivos neonatales, maternidades y hogares hay muchos casos de recién nacidos prematuros, con peso insuficiente o con patologías que, por diferente motivo, no pueden recibir leche de su madre biológica. La existencia y provisión de un Banco de Leche es providencial en estos casos. En el País Vasco ya existe y ahora el ejecutivo ha preparado un decreto que crea el Banco de Leche humana donada de Euskadi y regula el marco normativo que rodea a esta donación voluntaria y altruista, con todas las garantías sanitarias.

El Consejo Económico y Social Vasco ha estudiado el proyecto y anteayer, lunes, el Pleno del CES dio el visto bueno al dictamen elaborado al respecto, que valora positivamente la norma y la complementa con una serie de recomendaciones, como es habitual en nuestros análisis. El Consejo resalta el hecho de que el Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos, dependiente de Osakidetza, sea el encargado de gestionar el Banco de Leche, de modo que se evite una posible mercantilización, y considera importante que entre los colectivos lactantes receptores de la donación también se incluyan a aquellos alimentados por su madre biológica, cuando esta nutrición sea insuficiente.