Blog del presidente del CES Vasco

Consejo Económico y Social Vasco

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FEDER

Los pormenores del FEDER 2014-2020

El pasado viernes recibimos en el Consejo Económico y Social la visita de dos representantes de la Dirección de Economía y Planificación, del Departamento de Hacienda y Finanzas del Gobierno Vasco, que acudieron a nuestra sede en Bilbao para hablarnos del Programa Operativo FEDER 2014-2020 y la Estrategia Atlántica. Fueron José A. Varela, jefe del Servicio de Política Regional, y Aitor Romero, técnico de Políticas y de Financiación UE, a quienes agradezco nuevamente su aportación. En su exposición, se refirieron fundamentalmente al marco financiero de la Unión, a los Fondos Estructurales y de Inversión y a la distribución de esos fondos en la CAPV.

Como sabéis, el FEDER es un instrumento financiero comunitario para el desarrollo de las regiones europeas más desfavorecidas. Históricamente, ha distribuido subvenciones a fondo perdido en áreas muy diversas (energía, transporte, medio ambiente, TICs, I+D+i, agricultura, pesca, turismo…) con el objetivo de favorecer la cohesión económica y social en la Unión y corregir los desequilibrios entre sus regiones. Lógicamente, las prioridades han evolucionado con el tiempo y los cambios se reflejan en los objetivos temáticos que se establecen para cada periodo. Para el actual, 2014-2020, el Programa Operativo FEDER en el País Vasco recoge los siguientes: potenciar la I+D+i; mejorar el uso y la calidad de las TIC; mejorar la competitividad de las Pyme; favorecer una economía baja en carbono; la adaptación al cambio climático y la conservación y protección del medio ambiente.

Voy a copiar unas pocas cifras de los apuntes que recogí en la comparecencia del viernes y que me parecen bastante significativas para entender nuestra situación en el contexto de estas ayudas europeas. Así, por ejemplo, el presupuesto comunitario para 2014-2020 asciende a 1.082.555 millones de euros -el 1% de la RNB de la UE-, de los que los Fondos Estructurales y de Inversión asignados a España suman algo más de 38.000 millones de euros. Entre 1986 y 2013, la ayuda regional europea para Euskadi alcanzó los 3.611 millones de euros, a los que hay que añadir 588 millones correspondientes al actual periodo de programación 2014-2020. Esto supone que el promedio anual de la ayuda recibida por nuestra comunidad autónoma durante los primeros veinte años (1986-2006) fue de 151 millones de euros; desde entonces, la aportación anual media se ha reducido casi a la mitad -83 millones-, lo que refleja la mejora de la situación relativa de la CAPV en el conjunto de la Unión.

Familias sin hijos

Hace unos días, el Gobierno Vasco hizo pública la Encuesta de Familias y Hogares Vascos, más conocida por sus siglas EFH. El objetivo de esta encuesta es conocer en detalle la estructura demográfica de los hogares vascos para desvelar sus problemas y necesidades y mejorar así las políticas familiares. La última encuesta ha analizado pormenorizadamente la realidad de 3.500 hogares de la Comunidad Autónoma del País Vasco, lo que permite proyectar una imagen bastante atinada del conjunto.

Los medios de comunicación han resaltado los aspectos que han considerado más llamativos de esta encuesta; entre ellos, la decisión de bastantes familias vascas de, por el momento, renunciar a tener descendencia, debido a las dificultades económicas a las que se enfrentan. Según la EFH, el número de familias que han expresado esta renuncia no llega al 1% del total, pero, en cualquier caso, se trata de un número significativo -alrededor de siete mil familias-, que contrasta ásperamente con nuestra realidad demográfica, atenazada por una de las tasas de natalidad más bajas de Europa. La pirámide de edad ha sufrido en Euskadi un gran cambio en los últimos treinta años, con un adelgazamiento en la base y un ensanchamiento en la copa; y lo ha hecho tanto y de tal manera que, en la actualidad, una de cada tres personas en la CAPV tiene más de 55 años, conformando así un colectivo definido al que el Consejo Económico y Social ha dedicado un apartado específico en la Memoria Socioeconómica publicada este año. Recientemente, incidí sobre este tema en un post publicado al hilo de la publicación de los datos del último padrón municipal relativo a la población vasca.

Con todo, la renuncia de un número importante de familias vascas a tener hijos por las dificultades económicas es una problema que ha repuntado año tras año desde 2010, como se refleja en los documentos publicados por el CES. Una renuncia que no se debe exclusivamente a motivos económicos y laborales, sino también a las dificultades para el cuidado de los hijos, según hemos apuntado desde el Consejo. Y sobre este último aspecto, me permito recordar una de las fórmulas que propusimos valorar para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. Me refiero a la extensión del teletrabajo, una modalidad muy útil para el cuidado de hijos e hijas por parte de sus progenitores. No es, ni mucho menos, la panacea que resuelve el problema, pero sí un aporte a la solución.

Doscientos setenta y dos

El mes que viene, antes de que finalice el año, la Seguridad Social batirá su récord deficitario y alcanzará los 19.000 millones de euros. En una entrada reciente en este blog me referí a la necesidad de asir por los cuernos al toro de las pensiones, al hilo de una comparecencia del presidente del CES del Reino en el foro de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo. Una tarea impostergable, aunque de muy espinosa resolución, en la que, entre otros factores, pesa como una losa la situación demográfica.

El estancamiento es especialmente alarmante en el País Vasco -una de las tasas de natalidad más bajas de toda Europa-, donde está provocando unas correcciones en la pirámide geométrica que ensanchan el segmento de población de edad más avanzada y estrechan el situado en edad laboral, poniendo en peligro el equilibrio del dibujo. El Consejo Económico y Social vasco ha reflexionado en más de una ocasión sobre este asunto y a ello me remití en un post que trataba sobre las personas mayores de 55 años, que ya se han configurado como un colectivo con unas características definidas y con unas necesidades propias; más aún si lo analizamos con una perspectiva de género, con las mujeres en una situación de mayor desventaja, ya que en ellas recaen mayoritariamente las tareas de cuidado del segmento de población en crecimiento al que me refiero: el de las personas mayores. En este punto vuelvo a recordar la advertencia del CES al respecto: “Un país pequeño, con una población envejecida y con escasos flujos migratorios, no son los mejores avales para enfrentar el crecimiento y desarrollo económico y social en un mundo globalizado y extraordinariamente exigente”. Y consulto los datos del último Padrón Municipal, correspondiente al año pasado, donde se revela que la población vasca apenas logró mantenerse en 2015, con un ligerísimo crecimiento de 272 personas, tras dos años de caídas. Doscientas setenta y dos: un número capicúa… e irrelevante.

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