Hoy, viernes 13 de mayo, acudiré al Parlamento Vasco para comparecer como presidente del CES ante la Comisión de Desarrollo Económico y Competitividad, convocado por su presidente, Javier Carro. El Parlamento va a tramitar la Ley de Turismo y se ha abierto el plazo de las comparecencias, entre ellas, la de nuestro órgano consultivo.

El Consejo Económico y Social Vasco analizó, debatió y presentó un dictamen consensuado sobre el anteproyecto de Ley de Turismo Vasco en octubre de 2015. Calificamos entonces la iniciativa como “positiva, oportuna y necesaria”, aunque el anteproyecto nos pareció “reglamentista en exceso”. A nuestro juicio, aquel afán reglamentista cercenaba la flexibilidad que debía acompañar a una ley de estas características para poder afrontar los cambios del sector en el futuro.

La continua evolución y transformación es, precisamente, la principal característica del turismo contemporáneo. Cambian las formas y cambian los hábitos. El turismo actual y, sobre todo, el modo en que se practica, tiene poco que ver con el de hace dos décadas, cuando se publicó la Ley de Ordenación del Turismo (1994), a la que debe sustituir el texto que ahora tiene entre manos el Parlamento.

El turismo ha experimentado un gran desarrollo en Euskadi desde 1997, el punto de inflexión representado por el efecto tractor del Museo Guggenheim. Se ha perfilado como una actividad de servicios en expansión, con un gran potencial económico. En 2014 alcanzó un récord histórico, con más de 2,5 millones de visitantes; tres veces más que en 1994, cuando se publicó la Ley de Ordenación del Turismo. En la actualidad, el turismo representa casi el 6% del PIB del País Vasco, frente al poco más del 3% que sumaba una década atrás.