Este pasado lunes acudimos a Madrid a una jornada organizada por el CES de España con motivo de la presentación del estudio sobre el futuro del trabajo. El informe, elaborado por la comisión de relaciones laborales, empleo y seguridad social del CES del Reino, es ciertamente interesante ya que aborda desde una perspectiva global y europea los retos que se vislumbran, ofreciendo propuestas y respuestas en muchos casos. El futuro que se avecina transformará los modelos económicos y laborales. Un futuro que ya es presente en muchos casos. La revolución digital, la robotización, están impactando de lleno no sólo en la producción sino también en la manera de organizar el trabajo y, todo ello, desembocará en nuevos modelos. Sabemos que desparecerán empleos y puestos de trabajo tal y como hoy los conocemos y que aparecerán otros nuevos que los suplirán (sectores emergentes, economía verde, cuidado de las personas…).

Vuelvo a la jornada, que fue inaugurada por la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio. A la presentación del estudio le siguió una no menos interesante mesa redonda, que contó con la participación del presidente de CEOE, Antonio Garamendi, y de los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, que fueron introducidos por el director de la Oficina de la OIT en España, Joaquín Nieto. Todos ellos, gobierno, patronal y sindicatos, suscribieron y defendieron la importancia del diálogo social y de la formación continua y permanente para afrontar con éxito los cambios en el trabajo. Yo añadiría que, afortunadamente, el sentido y la dirección de muchos de esos cambios son previsibles. Y desde esa visión optimista suscribo plenamente las palabras del presidente del CES de España, Macos Peña, en el sentido de que “el futuro no está escrito”. Depende de nosotros. Está en manos del presente. El futuro nos deparará progreso y beneficio siempre que acertemos en los preparativos actuales y el informe presentado en Madrid es un buen punto de partida.