“Honestidad, humildad, arraigo y cooperación” son los valores que caracterizaron a Joxe Mari Korta, según expresó acertadamente el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, en la entrega de los premios que llevan el nombre del empresario asesinado por ETA hace dieciséis años. Precisamente, esos profundos valores son los que el Gobierno vasco, las organizaciones empresariales y la Fundación Joxe Mari Kortaren Bidetik reconocen en las personas emprendedoras que premian cada año con estos galardones.

Suscribo plenamente la grandeza que encierran esos cuatro valores y no creo incurrir en un tópico manido si digo que dibujan acertadamente los rasgos distintivos de los auténticos emprendedores y emprendedoras que han caracterizado a nuestro territorio: la honestidad, que empieza con uno mismo y continúa en todos los actos que emprendemos; la humildad, de quien sabe progresar sin olvidar nunca de dónde viene; el arraigo, como un compromiso permanente con el entorno social que le ha posibilitado desarrollar un proyecto vital; y la cooperación, porque ese proyecto vital nunca es exclusivamente personal y precisa de los demás para alcanzar el éxito, que siempre es un mérito compartido y que sólo llega tras el esfuerzo constante y diario del trabajo codo con codo.

Anteayer acudimos a Lehendakaritza a la entrega de los galardones correspondientes a la edición de este año. Jesús Bilbao, Matilde Elexpuru, María Luisa Galardi y Jesús Martínez Bujanda fueron las personas premiadas. Mi más sincera enhorabuena por encarnar los valores mencionados.