De esa manera he titulado la introducción que he preparado para la Memoria Socioeconómica del Consejo Económico y Social vasco. Esta misma semana la hemos presentado ante el lehendakari, la presidenta del Parlamento Vasco y la opinión pública. La Memoria Socioeconómica 2016 compila múltiples datos socioeconómicos, contrasta las fuentes de origen y enriquece el conjunto con las opiniones debatidas y consensuadas de las personas que integran la comisión del CES encargada de elaborar la Memoria.

Como escribí en la introducción de la Memoria, el año 2016 estuvo marcado por dos implosiones, una a cada lado del Atlántico, que provocaron un grado notable de incertidumbre en gran parte del mundo, por su carácter inesperado. Me refiero, lógicamente, al referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que tuvo lugar en el mes de junio, y a las elecciones legislativas y presidenciales en Estados Unidos, del mes de noviembre. Ni el Brexit ni Trump ocupaban la posición de salida en la agenda de las previsiones internacionales, pero ambas la coparon, no sin sobresalto. El acuerdo de los países exportadores de petróleo para recortar su producción, también en noviembre, acrecentó ese clima de incertidumbre con que se despidió el año.

En ese contexto de año incierto, la economía vasca creció en actividad y en empleo hasta configurar un ejercicio que puede calificarse como positivo. La CAPV incrementó en dos décimas el resultado del año anterior, creó empleo y redujo el paro en una línea que tiende a estabilizarse. La Memoria Socioeconómica 2016 recoge en detalle estos y otros indicadores, a la vez que señala las áreas de mejora que, como consejo consultivo, consideramos relevantes. Les invito gustosamente a que consulten nuestra Memoria Socioeconómica.