Ayer asistí a la entrega de los Premios Novia Salcedo en Bilbao, en un acto al que acudió una muy nutrida representación institucional, desde el rey Felipe VI, al lehendakari Urkullu, la presidenta del Parlamento Vasco, la ministra de Trabajo o el alcalde de la ciudad, entre otras autoridades y representantes de instituciones y organizaciones sociales y económicas de Euskadi. Que un asunto de prioridad absoluta como es el de la integración laboral de la juventud concite presencias tan destacadas es positivo, por lo que supone de reconocimiento implícito a la trascendencia del tema que les reúne.

En cualquier caso, el mérito de esta atención la tiene la Fundación Novia Salcedo, que lleva adelante una exitosa labor de acompañamiento a las y a los jóvenes en el camino de su integración profesional, con programas e iniciativas innovadoras orientadas a la formación y adquisición de competencias que mejoren sus posibilidades de colocación en el mercado laboral.

La integración laboral de la juventud debería ser objeto de atención preferente. Siempre. Así lo defiende el Consejo Económico y Social vasco, que el pasado mes de marzo aportó un sólido documento de trabajo para avanzar en este terreno en nuestro ámbito territorial. Me refiero a nuestro estudio de iniciativa propia sobre “La empleabilidad de la juventud de la CAPV y el acceso al mercado laboral desde una perspectiva regional europea comparada”. Un estudio pormenorizado, que incluye un análisis comparativo con otras regiones europeas y las visiones matizadas aportadas por los grupos de discusión en los que participaron empresas, organizaciones sindicales, universidades, centros educativos, estudiantes… Un documento para la reflexión y para la acción, cuya lectura recomiendo nuevamente.