Si en Europa destacan en algo los Consejos Económicos y Sociales -o los organismos similares correspondientes-, es por el contacto intenso que mantienen con la extensa red de actores de la vida económica y social de las regiones en que operan. Esta permeabilidad es su virtud principal y constituye el engranaje que les permite acercar posiciones y articular consensos de una manera equilibrada. Cuando ese trabajo se realiza en red, el efecto se multiplica geográficamente y se eleva como voz autorizada supranacional. Ese es uno de los objetivos de la RTA, la Red Transnacional Atlántica, además, claro está, de los beneficios regionales que aporta el trabajo colaborativo sobre temas de interés común.

El eco internacional de la RTA se ha reflejado, por ejemplo, en el documento elaborado por la DG Mare dentro del actual proceso de evaluación y revisión del Plan de Acción de la Comisión Europea sobre la Estrategia Atlántica; un texto que incluye el contenido de las consultas y entrevistas directas que mantuvimos con los diferentes agentes que operan en la economía marítima del Espacio Atlántico. Así lo apreciamos y valoramos positivamente en la última reunión plenaria de la RTA que celebramos a principios de mes en París, a la que corresponde la fotografía que acompaña esta entrada.

El Consejo Económico y Social vasco preside esta plataforma de cooperación de los consejos de las regiones de la fachada atlántica y en la reunión parisina del máximo órgano de decisión y de colaboración estratégica de la red coincidimos en que el documento de la Comisión diagnostica correctamente los problemas de funcionamiento que ha presentado hasta el momento la Estrategia Atlántica, Sin embargo, presenta ausencias llamativas en el apartado de las conclusiones y recomendaciones. Y una de ellas es fundamental: la financiación. Desde la RTA hemos hecho hincapié en que la financiación debe ser uno de los pilares de la revisión del Plan de Acción. Prácticamente todos los stakeholders -y con ellos hemos estado de nuevo, la semana pasada, en Vigo-, explican que la falta de financiación específica es un impedimento para implementar la Estrategia Atlántica. Todos entendían y esperaban que una estrategia específica para el Atlántico conllevara fórmulas de financiación ad hoc para los proyectos inspirados en la misma. Sorprende, por lo tanto, que la Comisión no dedique una atención especial a esta cuestión en el proceso de revisión.