He querido reservar este último post del año para recordar a los dos presidentes del Consejo Económico y Social vasco que nos han dejado en 2016. Un recuerdo que amalgama tristeza y gratitud. Tristeza, por la pérdida de dos seres entrañables, de una calidad personal extraordinaria; y gratitud, por su valía profesional, que ha dejado una huella indeleble en el CES en ambos casos.

El pasado 30 de julio fue un día aciago. En plena canícula veraniega, falleció en Bilbao, a los 73 años de edad, Rafael Puntonet del Río, presidente del CES entre 2000 y 2005. Apenas cuatro meses después y ya entrado el otoño, el 3 de noviembre y a los 86 años, nos dejó Javier Mongelos Oquiñena, que presidió el Consejo entre los años 1995 y 2000.

Javier Mongelos fue el primer presidente del Consejo Económico y Social vasco. Cuantos le conocimos, recordamos su inmensa cualidad de trabajador infatigable, que aunaba en su persona los valores de la cooperación. No en vano procedía del mundo cooperativista, donde su figura es una institución. Vinculado desde el inicio al Grupo Fagor, fue presidente de Mondragón Corporación Cooperativa y supo pilotar con éxito la transición del modelo organizativo del grupo desde la estructura comarcal a la estructura sectorial e impulsar la internacionalización de las empresas del principal grupo cooperativo vasco.

A Javier Mongelos le sucedió Rafael Puntonet en la presidencia del CES. A Rafa le debemos, entre otras muchas cosas, el impulso definitivo a la internacionalización del CES vasco, con su aportación fundacional a la RTA, la Red Transnacional Atlántica, tejida para defender los intereses de las regiones de la fachada atlántica europea. Tras dejar la presidencia del Consejo, siguió vinculado al mismo como consejero y tuvimos la fortuna de aprovechar los sabios consejos de un hombre que hizo del diálogo y de la concertación el estandarte de su vida.

Descansen en paz Rafael Puntonet del Río y Javier Mongelos Oquiñena, dos grandes y queridos presidentes del Consejo Económico y Social vasco. Goian beude, lagunok!