Hoy es uno de esos días en los que el trabajo realizado reporta un plus de satisfacción. Esta tarde acudiré al Parlamento Europeo, en concreto, el intergrupo de Asuntos Marítimos y Costeros, en calidad de vicepresidente de la Red Transnacional Atlántica, RTA, para participar en un debate sobre la Estrategia Atlántica.
Quiero compartir en este post mi intervención previa al debate, que recoge la opinión consensuada de los agentes económicos y sociales que forman parte de la RTA. Esta tarde intentaremos tejer lo mejor posible las complicidades necesarias en este foro europeo con el objetivo de que nuestro trabajo y nuestras propuestas tengan un reflejo final en las decisiones políticas que adopten las instituciones del Viejo Continente.

Presentación ante el Intergrupo SEARICA del Parlamento Europeo, 14 junio 2016
Por Francisco José Huidobro, Vicepresidente de la RTA-ATN

Sra. Meissner, quiero primeramente agradecer al Intergrupo la iniciativa de organizar esta conferencia sobre la Estrategia Atlántica que, transcurridos ya 3 años desde la adopción del Plan de Acción, nos permitirá tomar el pulso al proceso de su implementación, poner en valor sus logros y plantear propuestas para los aspectos que requieran de un nuevo dinamismo. Asimismo, agradezco la oportunidad que se nos ha ofrecido a la Red Transnacional Atlántica para poner en común nuestro análisis sobre este proceso y aportar a la reflexión.

En mi condición de vicepresidente de la RTA, la plataforma de cooperación de los consejos económicos y sociales y organizaciones análogas de las regiones atlánticas, y en la que trabajamos sobre asuntos de interés común relacionados con la pertenencia atlántica de nuestras regiones desde hace casi quince años, y en mi condición, asimismo, de Presidente del Consejo Económico y Social del País Vasco, mi intervención se dirigirá a contribuir al debate desde una perspectiva práctica y sobre el terreno de la Estrategia Atlántica, basada en la visión de los agentes económicos y sociales y de la sociedad civil de las regiones atlánticas que representamos los Consejos Económicos y Sociales.

Y es que en la RTA hemos querido ir un paso más allá en lo que al conocimiento del estado de la implementación de la Estrategia Atlántica se refiere, y además de los elementos que a los Consejos Económicos y Sociales nos aporta nuestro contacto directo con la realidad socioeconómica de nuestras regiones, hemos procedido a pulsar específicamente las inquietudes, necesidades y expectativas de los actores regionales de la fachada atlántica a través de una consulta entre los operadores de la economía marítima de nuestras regiones.

Primeramente sobre el grado de la apropiación, el “ownership” de la Estrategia por parte de los actores de la sociedad civil, que no se produce automáticamente tras la adopción del Plan de Acción, y que requiere de un impulso específico a través de diferentes mecanismos e instrumentos, que van desde la información y la comunicación, al acompañamiento, los dispositivos organizativos y la gobernanza. A nadie escapa que esta cuestión es clave, porque si los operadores de la economía marítima no conocen la estrategia, no la hacen suya y no encuentran los instrumentos adecuados, difícilmente podrán surgir y ejecutarse los proyectos que desarrollen las prioridades del Plan de Acción y den vida a la Estrategia.

Tras esta primera consulta, reveladora de toda una serie de aspectos a trabajar: la visibilidad, la financiación y la gobernanza, la consulta que se lleva a cabo actualmente se centra sobre el grado de la evolución que ha tenido lugar, y la medida en que las ideas de proyecto existentes han podido o no avanzar hacia realizaciones concretas y los frenos y los motores en este proceso, de cara todo ello a contribuir al proceso de revisión de la Estrategia a finales del año que viene.

El objetivo es que la Estrategia Atlántica sea un éxito, por un doble motivo: aportar un impulso decidido desde Europa a las actividades marítimas atlánticas y conseguir realizar el potencial de los valiosos recursos que las regiones atlánticas atesora en todas las áreas de la economía azul, contribuyendo así a imprimir un nuevo dinamismo a las economías y a los mercados de trabajo de nuestras regiones. Por otro lado, porque el éxito de la Estrategia marítima actual es una plataforma para avanzar hacia cotas superiores y más ambiciosas de cooperación a escala atlántica, uniendo al pilar marítimo las sinergias de un hinterland activo y dinámico que permita el desarrollo socioeconómico coherente del conjunto territorial y en igualdad de condiciones con los cada vez más espacios europeos que disponen ya de estrategias macroregionales de desarrollo territorial.

El éxito de la Estrategia Atlántica requiere de un impulso político al más alto nivel para que la única Estrategia puramente de cuenca marítima actualmente existente consiga alcanzar sus objetivos. Es por ello que me siento especialmente contento de encontrarme en este escenario y de poder dirigirme a un actor privilegiado en este contexto como es el Parlamento Europeo, que ha contribuido decisivamente a que el Atlántico pueda disponer de una Estrategia Europea y cuyo apoyo continuado es imprescindible, particularmente en el momento actual, en que hay que apuntalar las medidas necesarias para que la implementación funcione sobre el terreno.

La Estrategia Atlántica carece del potente entramado de gobernanza con el que cuentan otras Estrategias y el peso de la implementación descansa sobre los promotores de proyecto individuales y sobre su iniciativa y esfuerzos por impulsar sus ideas de proyecto, crear los partenariados adecuados, identificar las fuentes de financiación y afrontar con éxito las convocatorias de los programas de financiación comunitaria, con el apoyo únicamente del Mecanismo de Asistencia, que, a pesar de su implicación activa y entusiasta, frente a la envergadura de la labor encomendada resulta limitado. En este contexto, existen cuestiones que requieren de atención para que los resultados de este esfuerzo puedan verse mutiplicados y mejor orientados y propiciar que los objetivos de la Estrategia puedan hacerse perceptibles en la economía de nuestras regiones.

La amplia difusión de la que goza el Plan de Acción en medios institucionales tiene todavía camino que recorrer en el ámbito de los operadores de la economía marítima de las regiones atlánticas. Las universidades, los centros tecnológicos y grandes empresas, sobre todo aquellas con mayor implicación en actividades de I+D, la conocen, pero para las PYME en general e incluso pequeños organismos públicos y entes locales, no solo se mantiene un alto grado de desconocimiento sino que para aquellas que entran en contacto con la misma, la perciben fuera de su alcance dada la complejidad y exigencia que asocian a los programas europeos y su imposibilidad de dedicar tiempo y recursos.

La financiación es llave a la realización de los proyectos y el elemento sobre el que los operadores centran toda su atención. Es preciso compensar la ausencia de financiación específica de la Estrategia con fórmulas, llámense convocatorias y/o criterios específicos, acceso prioritario, coordinación entre autoridades de gestión para dar cobertura financiera los proyectos de la Estrategia, seed money, u cualquiera otras fórmulas, que permitan a los operadores percibir las ventajas de la existencia de la estrategia y de que la estrategia, más allá de sus enunciados, tiene efectivamente capacidad para suscitar un impulso de las actividades marítimas respecto de la situación anterior a la Estrategia.

La visibilidad de la Estrategia necesita ser reforzada. La ausencia de una “ventanilla Estrategia Atlántica” y la necesidad de canalizar los proyectos a través de los diversos programas europeos de financiación existentes, conduce a la pérdida de la perspectiva de la estrategia atlántica y a que los proyectos avancen desde una lógica ajena a la misma. Precisamente los proyectos que alcanzan fases más avanzadas y se presentan a financiación son los que más padecen el olvido de su condición de proyecto de la Estrategia Atlántica. Si no conseguimos que los proyectos que genera la Estrategia queden anclados a la misma, visibilizando y capitalizando sus logros para sí, ésta desaparecerá. Afortunadamente cada vez son más las iniciativas para incrementar la difusión de la estrategia y promover su visibilidad, pero la necesidad del establecimiento de criterios generales de identificación o labelización de los proyectos de la estrategia sigue manteniendo toda su vigencia.

Finalizar señalando que el compromiso y liderazgo político reforzado a todos los niveles de gobernanza, desde las instituciones europeas hasta las entidades locales, pasando por los Estados y las Regiones, en un esfuerzo colectivo y concertado público-privado dirigido a la consecución de los objetivos de la estrategia y que motive, arrope y acompañe a los agentes de la economía marítima en el desarrollo de las actividades de la economía marítima atlántica se revela imprescindible para dotar a la implementación de la Estrategia Atlántica de un mayor impulso y alcance, y capaz de impactar de forma significativa sobre la economía marítima del espacio atlántico.